Todos hemos soñado que tenemos un plan, lo ponemos en práctica y nos sale todo rodado. Y al cabo de nada, nuestro sistema funciona de forma totalmente autónoma. A partir de entonces, solo nos tenemos que preocupar por mejorarlo y optimizarlo al máximo. O buscar nuevas fuentes de ingreso para diversificarlas.

Sin embargo, este es el cuento más perfecto de Disney. Para llegar allí hay que recorrer un gran camino. Ese camino tiene episodios buenos y malos. Pero sobretodo, perseverancia, perspicacia, riesgo, aprendizaje, noches en vela. Y el primer sacrificio que tendrás que hacer, será olvidarte de la semana laboral de 40 horas.

 

El esfuerzo vale la pena

Si queremos algo diferente, deberemos hacer algo distinto a lo habitual. Si queremos obtener ese resultado que está por encima de la media, deberemos esforzarnos para alcanzarlo.

Para ello, deberemos retarnos día a día para encontrar ese plus de nosotros mismos. Salir de la zona de confort debe ser la rutina diaria de nuestro día a día. Debe ser el objetivo principal diario.

Eso nos permitirá conseguir con más facilidad esos objetivos que nos hemos propuesto.

 

Hay que tener un plan

Pero no todo es cuestión de esfuerzo y perseverancia. Está bien que nos esforcemos día a día a mejorar. A conseguir los hitos que nos hayamos propuesto, sin embargo, de esto nada sirve si no tenemos un plan. Debemos tener un rumbo. Hay que tener un objetivo claro y conocer los pasos a seguir para llegar a él.

Olvídate de las 40 horas semanales

Si no, nada de eso sirve para algo. Debemos optimizar el máximo el mayor recurso que tenemos, que es el tiempo. Es el único recurso que una vez perdido ya no lo podemos recuperar. Por lo tanto, debemos focalizarnos muy bien en cada uno de nuestros objetivos.

 

Piensa en grande, avanza en pequeño

Para ganar hay que pensar en grande. Piensa por encima de las estrellas sin importar la lógica. Busca el extremo de tu idea o proyecto. No pienses en los handicaps que te puedas encontrar por el camino. Imagina que no hay límites, que tienes recursos ilimitados de todo tipo. Qué serías capaz de imaginar?

Pues esto debe ser tu objetivo. A partir de aquí, avanza a pequeños pasos. Es como cuando quieres comerte una hamburguesa que no te cabe en la boca. Te la tienes que comer a pequeños mordiscos. Pues tu proyecto debe ser igual.

Olvídate de las 40 horas semanales

Debes conseguir comértelo entero, pero a mordiscos, ya que si no te vas a quemar.

Sin prisa pero sin pausa, debes superar todos los retos que te encontrarás por el camino.

 

Los inicios son difíciles

Como ya es conocido, los inicios son difíciles. Sin embargo, son motivadores ya que tienes un lienzo en blanco listo para pintar. Y tú tienes el pincel para dibujar esa pintura maestra que tienes en tu cabeza.

Debido a la virginidad de este lienzo, cualquier trazo, cualquier dirección, parece buena para empezar, es imprescindible haber construido un plan.

Por supuesto, no esperes a que todos los astros se alineen, porque lamento decirte que esto nunca va a ocurrir. Por lo tanto, no esperes a tener toda la información, conocimientos y herramientas para empezar esta aventura.

Y la siguiente lección que aprenderás en ese mismo instante, y es que a parte de la constancia y el esfuerzo, para tener éxito hay que dedicarle más horas de las que nunca te hayas podido imaginar.


Cree en ti mismo

Cuando empiezas, encima del papel todo parece muy claro y fácil. Sin embargo, con solo alzar la cabeza ya empezarás a encontrarte con problemas. Gente que ve inviable el proyecto. Personas que no creen en el proyecto. Gente que ve todos los fallos del proyecto.

Por supuesto, no puedes simplemente ignorarlas. Habrá algún tipo de gente que es recomendable ignorarla. Sin embargo, siempre debes sacar lo mejor de cada comentario para mejorar tu proyecto o idea.

Si alguien te viene que ha encontrado diversos fallos en tu proyecto, escúchala y mira como puedes solucionar esos problemas. Y si eso mejora realmente tu proyecto.

Pero sobretodo, nunca debes perder la fe en ti mismo. Tú tienes la llama que mantiene encendida la llama de este proyecto. Por lo tanto, por encima de todo, nunca dejes que se apague.

Sin embargo, después de todo, verás que vale la pena. Por supuesto, por el camino habrás hecho muchos sacrificios, habrás dedicado más de 40 horas a la semana. Sin embargo, el resultado merece la pena.


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