Des de pequeño siempre nos han inculcado la importancia de la constancia. Sin embargo, cada vez más, vivimos en una sociedad del momento. El mundo digital ha acelerado las cosas, compramos cualquier artículo vía online, y en dos horas ya lo tenemos en las manos, sin tan solo salir de casa. Queremos ver una película que acaban de estrenar en las principales salas de cine, y esa misma noche la vemos desde la comodidad del sofá de casa.

El trabajo duro parece que es cosa de los fracasados. Parece que quien lucha por sus objetivos es porque es de segunda y no sabe hacerlo mejor.

Pero la verdad es que el secreto del éxito en cualquier ámbito de la vida es la constancia. Usain Bolt no se conviritió en el hombre más rápido del mundo de la noche al día. Edisson no creó la bombilla en el primer intento ni Walt Disney se hizo famoso con su primera cómica.

Todos ellos tuvieron que luchar mucho, a su forma y en su campo, para despuntar. Por supuesto, que a veces es la casualidad de estar en el sitio y en el momento correcto. Sin embargo, para llegar en este punto, detrás tiene que haber un gran trabajo personal y profesional, ya que a pesar de que estés en el momento y punto oportuno, si no estás preparado para aprovechar la oportunidad, el resto no servirá de nada.

El resultado de la constancia

Por lo tanto, cualquier preparación es poca. Y cualquier preparación para no enloquecer en el camino, es necesaria una constancia diaria.

La mejor forma es hacer poquito a poco cada día. Como un hormiguero, llena de hormigas que día a día, llenan sus túneles de comida, de migajas, de granos, de semillas, para que cuando venga el frío invierno, puedan sobrevivir sin problemas. Cada día solo traen un poco, pero al cabo de los días ese poco se convierte en mucho. Y ese trabajo del día a día, les representa continuar un año más o morir de hambre en pleno invierno.

Por lo tanto, cuando veamos a esas personas rodeadas del éxito, por supuesto hay de todo. Habrá gente que habrá aprovechado el éxito, la fortuna de sus padres para llegar allí donde está. Pero la gran mayoría, para llegar allí, le habrá costado muchas noches en vela, le habrá costado muchas jornadas con un sueldo mísero, irse de casa para ir al otro lado del país, sin su familia ni amigos, simplemente para poder trabajar allí donde querían y sabían que conseguirían lo que les hacia falta.

Por lo tanto, cuando veas una oportunidad que crees que puede ser beneficiosa para ti, olvídate de lo malo, enfócalo como una inversión, no pierdes nada. Solo tienes qué ganar. Ganas una experiencia, una aventura, nuevos contactos, nuevos sitios que conocerás, nuevas culturas, nuevas formas de trabajar. Conocerás nuevas formas de tratar con las personas, etc. Pero nunca vas a perder nada.

Y cuando tengas un objetivo, trozéalo en pequeñas partes, estas partes planíficalas en un calendario, y síguelo a raja tabla. Y como siempre digo, todo es mucho más fácil rodeado de un equipo. Nadie es bueno en todo lo necesario. Por lo tanto busca a las personas acertadas, invítalas a sumarse a tu objetivo y juntos llegad a él. Así, día a día, paso a paso, iréis llegando a la cima, llegaréis al objetivo sin enteraros y eso os llevará al éxito.

El resultado de la constancia

Siempre es mucho mejor ir acompañado que solo. En los buenos momentos, tendrás con quien celebrarlo y en los malos momentos con quien apoyarte. Siempre dos mentes trabajan mejor que una de sola. 4 ojos ven mejor que dos, por lo tanto, una vez más, todo son ventajas. No lo desaproveches.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies